Quiero mi truño

En el email de la semana pasada que puedes leer aquí, te hablaba de la polémica de la Chocita del Loro, la sala de monólogos que ha defendido públicamente que no tiene mujeres en su programación porque las mujeres no hacen gracia. 

Y hoy voy a desarrollar 4 ideas que desmontan esta absurda creencia y que te van a dar qué pensar. 

Pero primero quería contarte que estos días me he enterado de que la humorista Patricia Sornosa se presentó hace años a un concurso de comedia de la Chocita, y quedó segunda. 

Y hace poco uno de los miembros del jurado le confesó que ganó el concurso pero los dueños se negaron, presionaron al jurado y modificaron el resultado.

¿Adivinas cuál era el primer premio? 

Entrar en la programación estable de la Chocita del Loro.

Se llevó el segundo premio, que era menos dinero y una actuación en la Chocita para la que nunca le llamaron. Te lo cuenta ella misma aquí

Pero bueno, que la Chorrita de Manolo es una sala rancia y obsoleta y abiertamente misógina ya es indiscutible.

Y no he venido a hablarte de obviedades, a mí lo que me interesa son esos aspectos del machismo que pasan desapercibidos, que tenemos interiorizados y que hacen que digamos machistadas del nivel del mismísimo Fary sin darnos cuenta. Y que las argumentemos, además.

Por ejemplo, Florentino Fernández, que dijo ayer que si no hay más mujeres cómicas es por una cuestión de talento. 

Claro, es que a él le sobra talento, y por eso hace chistes de maricones en Masterchef, porque para mofarse de colectivos vulnerables, hace falta mucho talento, claro que sí. 

Eso no es humor, es homofobia, y da vergüenza ajena exactamente igual que los chistes machistas de Arévalo y la actitud misógina de la Chorrita de Manolo. 

Y con la que está cayendo, la homofobia y el machismo no hacen nada de gracia, la verdad. Acaban de asesinar a un gay por serlo y ya llevamos este año 24 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, así que YA BASTA.

Pero mira, este hombre también ha dicho de las mujeres cómicas, que si tienen talento las contraten y, si no, pues no. Igual que a los hombres.

Efectivamente, Florentino, en eso estamos de acuerdo. Es lo que reivindicamos.

El problema es precisamente que hay mujeres con mucho talento que la están rompiendo y no las contratan, como ya hemos visto que ocurre en la Chorrita.

Y tampoco llegan al mainstream, ni les dan programas de televisión. 

Y ¿por qué no llegan estas mujeres al mainstream? ¿Por qué no están en prime time? ¿Por qué no le dan un programa a Martita de Graná que llena estadios de 2.500 personas y dobla y triplica actuaciones en un día?

¿Por qué a pesar de que las cómicas están triunfando en los podcasts, en las redes y en los teatros, seguimos pensando que no son graciosas y se enfrentan a una especie de techo de cristal?  

Te cuento qué hay detrás.

Y tus referentes, ¿quiénes son? 

Al parecer, lo que hacen los hombres es para todo el mundo, y lo que hacen las mujeres es solo para mujeres.

Y esto ¿por qué pasa?

Pues no lo sé, dímelo tú, ¿quiénes son tus referentes? 

Dime, ¿quién es tu escritor favorito? ¿tu humorista favorito? ¿tu director de cine favorito? 

Esos que has pensado… ¿son todos hombres? 

Si eres hombre, ¿a cuántas mujeres admiras? ¿Cuántas mujeres son tus referentes?

Piénsalo.

Nosotras estamos acostumbradas a tener a los hombres como referentes, a identificarnos con sus historias, a reírnos con su humor.

Pero los hombres, no. Es más difícil que tengan a una mujer como referente.

Toda la cultura creada hasta hace bien poco ha sido concebida por hombres sobre temas que interesan a los hombres, pero la consumimos todos y todas.

Sin embargo, cuando la cultura la crean mujeres y hablan de sus intereses, los hombres no van a verla y parece como de segunda categoría.

Estas humoristas que están triunfando llenan salas de mujeres, y parece que eso no tiene valor.

Revisa tus referentes. Y si no tienes mujeres, búscalas, porque las hay. 

Analiza por qué no admiras a más mujeres. 

A lo mejor es porque tienes prejuicios que revisar. 

No somos nicho, somos mayoría

Además, estos días se ha hablado de “las mujeres humoristas”, como si fueran todas lo mismo.

Vamos a ver.

A la gente se le olvida que las mujeres somos la mitad. Ni siquiera la mitad: somos el 52% de la población. Somos mayoría, en realidad.

No somos un nicho. Las mujeres no son un género de comedia.

¿Te imaginas un evento que se llame “literatura de hombres”? Ridículo, ¿verdad? 

Pues las escritoras están hartas de que les llamen para este tipo de eventos.

A nadie se le ocurre decir que hay “literatura de hombres” o “humor de hombres”. Porque los hombres son la norma. 

Sin embargo, hablamos de las mujeres humoristas como si fueran un ente homogéneo. 

Decir que las mujeres no hacen gracia, a parte de ser una falacia, es tan absurdo como decir que los hombres no hacen gracia.

Hay cómicas malas, cómicas buenas, y cada una hace su tipo de humor, y no tienen nada que ver unas con las otras. Igual que los hombres. Basta ya de meternos en un nicho. 

Boicot a la discriminación

Si en la Chocita hay 26 hombres y una mujer, significa que la mitad de esos hombres están ahí por el privilegio que les otorga ser hombre. 

Si nosotras somos la mitad, por estadística, si no existiera la discriminación, lo natural sería que aproximadamente la mitad de esas 26 personas fueran mujeres.

Y ahora es cuando me dices: si tienen talento sí, si no, no. 

Bueno, y qué te hace pensar que no hay mujeres con talento que puedan ocupar esos puestos. ¿Por qué cuestionas el talento de esas mujeres, pero no el de los hombres?

Para que las mujeres dejemos de estar discriminadas, los hombres tienen que renunciar a sus privilegios. Es lo que han hecho los humoristas Jaime Caravaca y Manuel Chacón. Cuando la Chocita hizo las primeras declaraciones desafortunadas, se salieron de la programación. Puedes ver sus comunicados explicándolo aquí y aquí

Es verdad que no todo el mundo puede permitirse dejar un trabajo, y que hace falta mucha valentía y no siempre es fácil ser fiel a tus principios. 

Pero si no dejamos de reírnos de chistes machistas y homófobos y si continuamos consumiendo y trabajando en lugares que defienden abiertamente y promueven la discriminación, es más difícil avanzar hacia la igualdad. 

Quiero mi truño

A las mujeres se nos exige mucho más. Una mujer, por el hecho de serlo, tiene que demostrar siempre que es válida. 

Cuando una mujer llega a un puesto de poder o a un lugar donde tradicionalmente han estado los hombres, le miramos con lupa, y cuestionamos si está ahí por su talento. Una mujer está obligada a ser brillante.

Pero esto lo explica mucho mejor la humorista Celia de Molina en su reivindicación viral quiero mi truño. Maravillosa.

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Un abrazo, 

Sara